Jordi’s blues

mi madre ya decía que no llegaría muy lejos

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Pequeños gestos


¿Alguna vez les he contado porqué dejé de comprar periódicos? Sí, les he soltado el rollo de que prefiero informarme confeccionando mi propia selección de noticias y artículos de opinión desde el Google Reader, pero no creo haber mencionado nunca cuál fue el detonante que me llevó, ahora hace más o menos un año, a prescindir por completo de la prensa escrita.

La cosa es de lo más idiota, en realidad: yo conseguía siempre la prensa en el quiosco del barrio, un local donde había una gente bastante entrañable que conocía desde hace largo tiempo. Un buen día, el propietario decidió prescindir de los servicios de esa familia y puso en su lugar a un sujeto bastante vago, huraño y muy muy lento a la hora de entregar algo tan simple como un suplemento dominical. El tipo montaba unas colas descomunales los domingos por la mañana, y supongo que si la clientela no cambiaba de quiosco era porque llevaban acudiendo a aquél toda la vida (como yo) y les costaba romper la fuerza de la costumbre. Los compradores ocasionales aguantábamos porque nos venía de paso cuando íbamos a comprar el pan, y lo cierto es que por un par de días a la semana tampoco suponía un esfuerzo extraordinario. Pero ahora hace un año, un sábado en el que no había gente, decidí que compraría junto con el periódico un libro para regalar. Le solicité amablemente al dependiente que me lo envolviera y el tipo, con toda la tranquilidad del mundo, me cortó un trozo de papel de regalo y me invitó a que lo envolviera yo mismo en mi casa, que justo entonces acababa de entrar otro cliente y no tenía tiempo.

Ésa fue la gota que colmó el vaso. Como la idea de abandonar la prensa escrita ya llevaba tiempo rondando por mi cabeza, decidí que aquél era el día perfecto para empezar con ello. Pagué, me llevé el papel de regalo (realmente necesitaba obsequiar aquel libro) y jamás volví a pisar ese quiosco. Tampoco es que estuviera muy indignado pero pensé que si al dependiente le importaba un comino su clientela tampoco iba yo a facilitarle las cosas: simplemente un pequeño gesto para que se diera cuenta de su actitud.

Esta mañana, al ir a comprar el pan, he pasado por delante del quiosco y he caído en la cuenta de algo en lo que no me había fijado, pero que ya hace días que está así: la persiana bajada y un cartel colgado. Me he acercado a leerlo: "se traspasa". Una pena, porque era un establecimiento de barrio, de los de toda la vida, pero si me preguntan la causa del cierre yo la tengo bastante clara. Mientras pensaba en ello, he acudido a la panadería, hoy algo más vacía de lo habitual. Justamente la semana pasada un altercado que tuvo un señor con la panadera le hizo proclamar en un tono de voz muy airado: "¡acaba usted de perder un cliente!" No describiré la trifulca pero baste decir que el hombre llevaba bastante razón. Yo mismo vi a dos personas de la cola marcharse tras él indignadas. Yo, por un par de días a la semana que voy, tampoco pienso cambiar de panadería, pero ahora me pregunto si las circunstancias no me obligarán a tener que hacerme con mi barra de pan dominical un par de calles más abajo.

Etiquetado bajo  //   economía   sociedad  

Comments (5)

Nov 01, 2009
drdeferiensia said...
Cuando siento que no me tratan bien en un sitio, no vuelvo.

Los ejemplos mas flagrantes se dan en las tiendas de ropa, donde cualquier secajo de diecisiete años que cobra setecientos euros al mes, se cree que es la reina de la pasarela de Milán.

Aunque vendan diamantes a euro.

Nov 02, 2009
JoanCG said...
Cuando las cosas van mal pocas veces el pequeño comercio piensa que la causa o una de las causas es simplemente el mal servicio y el mal trato continuados a sus clientes. Y en las empresas grandes, e incluso en las grandes empresas, también. No todo es el apalancamiento y tal.
Nov 02, 2009
Ángel said...
Hay gente con muy pocas ganas de trabajar y menos luces. Hace poco vino un repartidor a la oficina y como no tenía cambio de 50€, decidió que se llevaba el pedido y que volvía otro día. Y volvió, pero tuvo que llevarse de nuevo el pedido porque ya lo trajo otro proveedor que tampoco tenía cambio, pero se acercó al bar de la esquina a que le cambiaran.
Nov 02, 2009
Ant. said...
Y eso que la atención al público en los pequeños comercios suele ser mucho mejor que en los grandes almacenes, donde lo difícil ya no es que te atiendan medio bien, sino simplemente encontrar a alguien a quien preguntar.
Nov 02, 2009
Mr Towers said...
¿Comorrr? ¿¿¿que encara no et pilles les barres de ba pel google-bread???

por dios, J, em decepciones... que antiquat...

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